En el año 2017 se invirtieron 550 M/U$S en el rubro de las cosechadoras

Perspectivas para el mercado de cosechadoras

Así lo resaltan mediante el INTA Manfredi en un extraordinario informe sobre el crecimiento de éste mercado. Contempla datos del 2017-2018, aspectos técnicos y mecánicos, innovaciones y tendencias de la máquina del futuro.

Según Mario Bragachini, Federico Sánchez, Gastón Urrets Zavalía, Fernando Scaramuzza, Diego Villarroel y Juan Pablo Vélez; técnicos del área Mecanización Agrícola del INTA Manfredi.

El año 2017 marco récord de inversión en maquinaria agrícola con 2.200 M/U$S, siendo el primer rubro el de cosechadoras con 550 M/U$S, y que contando todo el equipamiento, tolvas, cabezales maiceros, girasoleros y draper, casillas y tanques, entre otros, alcanzo un total de unos 850 M/U$S en el rubro cosecha de granos (nacional + importado). Para el periodo 2018 se calcula para el mercado de máquinas de cosecha de grano una reducción de inversión del 25 a 35% en relación al año 2017, por lo tanto pasaría de 850 a 580 M/U$S.

Para el año 2018, la estimación del mercado con “año niña” (leve) advierte para este sector una inversión de 800 M/U$S, pero la sequía extrema en diversas áreas de la pampa húmeda ha reducido el cálculo de producción desde los montos iniciales de 125 M/t a 105 M/t, separado se calcula una reducción de 13 M/t de soja, 5 M/t de maíz y 2 M/t del resto (girasol, sorgo, maní y el trigo de invierno) mediante los datos de la BCBA; esto muestra una disminución de la cifra exportable a valores normales de 4.500 M/U$S. 

Como Argentina es un país formador de valor en soja, la sequía argentina ocasiono un incremento de valor internacional de la soja y el maíz que dará ayuda a reducir ese efecto en 1.700 M/U$S por lo que el valor real de disminución de exportación sería de casi 2.800 M/U$S a nivel nacional (este monto puede reducir o incrementar con respecto directamente a la condición del clima y el precio de los granos).

La reducción del acceso de dinero a Argentina y al sector es fundamental por la representación de porcentaje de la renta excedentaria re-invertible del sector productor de granos en este periodo y asimismo en la siguiente siembra estival 2018/19. Los impactos negativos son muy dispar, perjudicando de forma rigurosa en las zonas más hostigadas por el déficit de agua que fue muy imprevisible.

Es razonable que 20 M/t menos de granos represente menos necesidad y potencial de inversiones en máquinas de cosecha, menos repuestos, menos combustible, menos movimiento de camiones, menos secado y acondicionado de granos, menos trabajo y movimiento económico comúnmente en los pueblos y ciudades del interior productivo, originando inconvenientes en impacto cascada.

Después de estas observaciones, lo que se calcula para el mercado de máquinas de cosecha de grano es una reducción de inversión del 25 a 35% en relación al año 2017, por lo tanto pasaría de 850 a 580 M/U$S; además este rubro “cosecha” muestra en un porcentaje fundamental en la comercialización de tractores que transportan las tolvas que no se encontrarían contados en este cálculo.

El financiamiento con tasas favorables, la participación del Estado con medidas atenuantes y incitantes de inversiones en maquinaria elaborada en Argentina (60% mayor de integración nacional), podría ser estratégico para prolongar el trabajo industrial del sector del cual se proveen diversos pueblos y ciudades del interior productivo. 

Si se prolonga este contexto con condiciones climáticas desfavorables y con efectos directos en el mercado de la maquinaria agrícola, sería magnífico tomar cautela y acoger programas para el mercado del año 2018 y parte del año 2019. Estos estudios nos llevan nuevamente a la obligación de llevar a cabo un seguro multirriesgo que cubra en cuotas anuales el riesgo agrícola que con el cambio climático sería cada más normal. No es para nada inteligente el sistema productivo agrícola argentino sin cobertura que lo altera en indefenso en lo económico y social. Los argentinos somos poco pronosticadores, por eso es el año para llevar a cabo un proyecto de ley que repare este tema.

Durante el año 2017 el mercado de cosechadoras se encontraba integrado por 10 marcas comercializadas mediante 6 empresas que brindaban 42 modelos completando el rango de las Clases 4 a la 10, quiere decir que son máquinas que van desde los 185 hasta los 640 HP. A ese listado se agregan otros 5 modelos disponibles en Argentina que no registraron operaciones de comercialización durante el año.

El mercado de máquinas de cosecha dispone como principal cliente al contratista prestador de servicios, que lleva a cabo el 65% de la cosecha con gran eficacia y mucho desempeño, estableciendo gran parte de las tecnologías y sugerencias que fomenta el INTA para disminuir pérdidas y optimizar la calidad del grano, evitar huellas y compactaciones en superficies de siembra directa y distribuir igualmente los residuos de cosecha, asimismo de las recomendaciones para limpieza de cosechadoras para evitar la dispersación de semillas de malezas compactas.

Perspectivas para el mercado de cosechadoras

Frente a una inferior producción de soja/maíz se visualiza un poco impreciso el futuro de este sector y será poco posible alcanzar el récord de 850 M/U$S que llegó en el año 2017 (cosechadoras, cabezales, tolvas, tractores específicos y otros equipos menores). Por el impacto negativo a causa de la sequía en la área central los pronósticos señalan al menos una disminución de inversión a 640 M/U$S en este sector, una reducción del 25% de la inversión dolarizada en lo que queda del año 2018 y la campaña Enero-Febrero del 2019. Hasta que se demuestre definiciones de la futura cosecha gruesa de la campaña 2018/19, el mercado estará frío.

Estos pronósticos son importantes en las hipótesis de que haya una gran diferencia de existencias productivas, áreas con 4.000 kg/ha de soja y maíces de 10.000 kg/ha, y otras en donde claramente no accederá la cosechadora. Las microrregiones de cosecha normal con buen valor dispondrán de capacidad de inversión, y los contratistas y productores en comparación con la gran mayoría de la zona central no dispondrán de la capacidad de inversión en el año 2018 pero sí capacidad de endeudamiento y ahí el elemento del financiamiento con tasas subsidiadas (públicas y privadas) puede dar posibilidades a pasar el año sin despidos en las empresas que fabrican en Argentina, puestos de empleos muy desprotegido. Los importadores y ensambladores disponen de la oportunidad de comercializar su producción en 70-80 países, sin embargo el productor local avanzara en la tendencia bajista del mercado local.

De allí emerge la obligación de focalizar políticas activas del Estado para priorizar y elevar la competitividad de la industria nacional en esta eventualidad de mercado climático y en el mediano plazo. Los que producen con más de 60% de elementos nacionales son los que brindan los puestos de empleo de lo cual viven una gran cantidad de pueblos y ciudades del interior productivo.

Asimismo, independizándonos de todo lo dicho anteriormente, una inversión de máquinas de cosecha de 850 M/U$S es evaluada como perfecta para producción de 125 M/t de grano, razonablemente se demanda inferior inversión para cosechar 105 M/t como puede darse en el actual ciclo 2017/18.

Desarrollo de la cosechadora en nuestro país

El mercado de cosecha merece recordar algunos comentarios de lo sucedido en los últimos años, donde la potencia media, ancho de cabezal, y capacidad de tolva, fueron desarrollándose en un 6% anual en la última década.

En el año 2000 la potencia media comercializada se encontraba en 200 HP, en el año 2010 el promedio se incrementó a 300 HP y en el año 2017 la media se encuentra en 370 HP. Algo parecido ocurrió con la capacidad de tolva, pasó de 5500 litros en el año 2000 a 8.000 litros promedio en el año 2010 y sobrepasó los 10.000 litros en el 2018, con modelos que brindan una capacidad superior a los 35.000 litros y 28 toneladas.

Con respecto al ancho de cabezal se originó un fenómeno parecido, profundizado por la adquisición de los draper. Estos modelos de cabezales sojeros/trigueros fueron adquiridos puesto que poseen la mayor performance que brindan cuando el ancho de labor sobrepasa los 40 pies.

En los cabezales estándar, en la mayoría de los modelos cuando sobrepasan los 40 pies los sinfines concentradores empiezan a mostrar inconvenientes estructurales (dificultad de materiales); asimismo que el traslado de la mies cortada desde los extremos del cabezal hacia la embocadura no es homogéneo, originándose amontonamientos de material retorcido. Esta problemática genera déficit en la alimentación de la máquina, originando picos en el requerimiento de potencia demandada al motor, por parte del sistema de trilla y pérdida de calidad de trilla.

En tarea de esta problemática, se regresó a los modelos con lonas acarreadoras, pero en esta situación elaborados en base a compuestos que le brindan mayor resistencia. En Argentina, la historia de los cabezales draper se originó hace más de 10 años, encontrándose hoy en día un mercado de 10 entidades que otorgaron equipar 1700 cosechadoras con este tipo de cabezales, a las que hay que añadirles 140 modificaciones de cabezales a sinfín cambiados a lona. Hay que resaltar las principales contribuciones y elaboraciones que ha realizado la industria nacional para la divulgación y admisión de los draper (diversas patentes internacionales).

Este desarrollo en tamaño que se registró en los últimos 10 años, tuvo el acompañamiento de la integración de un conjunto de equipamientos hidráulicos y electrónicos, electrónica de hardware que conectados con software específicos y actuadores brindaron la automatización del funcionamiento, mantenimiento y regulación de la cosechadora en el campo.

El precio promedio de las cosechadoras se incrementó; de U$S 200.000 por unidad en promedio en el año 2000 pasamos a un precio promedio de U$S 380.000 en el año 2010 y a U$S 550.000 en el día de hoy. Claramente que si se analiza el valor dolarizado, prestación t/h ó ha/h las cosechadoras del mercado argentino redujeron el valor relativo o el costo relativo por tonelada o por hectáreas registradas en los últimos 10 años.

Examinando el historial de comercializaciones anuales, se puede asegurar que el mercado argentino de cosechadoras se ha vuelto un mercado disforme, que vende 1041 unidades anualmente (promedio de los últimos 10 años), pero con modificaciones que van desde 622 a 2017 unidades por año. Por lo tanto este mercado no muestra una tendencia marcada en relación a la cifras de máquinas que se añaden al parque por año. 

En el mercado argentino de cosechadoras de granos hay un gran cambio interanual en las comercializaciones. Esto se debe a que en pocos años se alcanzó el nivel mínimo de reposición de 1.000 cosechadoras/año, con lo cual es la cifra de unidades comercializadas anualmente que tendría que alcanzarse para satisfacer los requerimientos de cosecha en tiempo y forma para una producción de 125 M/t. de grano anualmente.  

Esta cifra de reposición por año se fue manteniendo constantemente al paso de estos años examinados debido a que si bien el tamaño de las cosechadoras promedio se incrementó notablemente en potencia y capacidad, además se incrementó la superficie de cosecha y la producción en los últimos 28 años estudiados. 

Después del año 2015 donde únicamente se habían vendido 622 unidades y se originó una disminución del 20% en relación al año 2014, el mercado de cosechadoras tuvo una reactivación en el año 2016 donde se aumentaron la comercialización en un 47% y que se prolongó en el año 2017, sobrepasando en 15% ese muy buen nivel de comercialización. Esta etapa responde a las mínimas maquinas que se habían añadido al parque en los años 2014 y 2015, fundamentalmente por la caída de valores en soja, maíz y trigo. Asimismo, durante el año 2015 no se comercializaron más cosechadoras porque no había disponibilidad en tiempo y forma por inconvenientes de límites de importación (balanza comercial).

Sin embargo, este sector ha registrado un desarrollo superior al 50% en los últimos dos años, Argentina debe avanzar renovando y aumentando su parque actual, el cual ronda en las 24.000 cosechadoras en actividad, en las cuales el 40% son axiales y son dirigidas para cosechar aproximadamente el 65% de la superficie. El mercado de las cosechadoras de sacapajas en Argentina se encuentra a nivel de nicho muy disminuido y está más por menor valor que por otro argumento.

Se puede asegurar que el deterioro hoy en día del parque de cosechadoras argentino es de 10,5 años, pero cabe resaltar que esa cosechadora de edad promedio tiene más de 10.000 horas de utilidad, y requiere reposición. Evidentemente, las simplificaciones de comercialización originadas en los años 2014 y 2015 influyeron en un deterioro del parque, ya que a fines del año 2013 el mismo no alcanzaba los 8,5 años de antigüedad. 

En Argentina la cosechadora se usa entre 900 y 1300 horas promedio/año, a su vez que en Estados Unidos el promedio de utilidad por año ronda de 300 a 400 horas, por lo tanto se puede deducir que el parque de cosechadoras en Argentina tiene un deterioro levemente mayor al de Estados Unidos pero con más del doble de horas de utilidad promedio. Esto es positivo con respecto a que la cosechadora en Argentina padece poca depreciación tecnológica, dado que a los 5 años dispone una utilidad de 5500 horas, por lo tanto es el momento correcto para renovarla, y eso es lo que tendrían que llevar a cabo los clientes contratistas o prestadores de servicios argentinos si se les remuneraran apropiadamente el servicio de cosecha. La realidad es que para una producción de 125 M/t de granos se necesita un parque de máquinas acorde para cosecharla en tiempo y forma. 

Argentina muestra niveles de pérdidas de granos en soja de 141 kg/ha y en maíz de 206 kg/ha, por lo tanto son parámetros alarmantes que demuestran que tenemos que mejorar nuestra eficacia de cosecha, en parte, retribuyendo apropiadamente al prestador de servicio de cosecha, para que pueda no únicamente renovar sus máquinas, sino poder repararlas correctamente. 

Abonar adecuadamente el servicio de cosecha no es un gasto, es una inversión que nos otorgar dispones máquinas en perfecto estado y que nos originará evitar avanzar dejando tirado en el rastrojo 3.81 M/t de granos valuados en 1.019 M/U$S.

El INTA, con el labor en red de Proyectos Nacionales de Eficiencia en Cosecha con sede en la Estación Experimental Manfredi, pronostica una disminución de los niveles de pérdida de un 20%, lo cual significa aumentar la cifra exportable anualmente en 204 M/U$S/año, aproximadamente el presupuesto de todo el instituto.

Categorización internacional de cosechadoras

Hasta hace unos años en Argentina nos administramos con una categorización de cosechadoras elaboradas en los años 1991/1992 por el Proyecto de Eficiencia de Cosecha del INTA -“INTA PROPECO”-, que contiene diversos factores añadidos que establecían las prestaciones y capacidad de las cosechadoras en cada uno de los cultivos considerados: trigo, soja, maíz, girasol y sorgo. La misma se dividía en 9 grupos y disponía del ancho del cabezal (con barra flexible), la potencia del motor, el año de elaboración (porque se añadían todas las máquinas usadas) y el ancho de cilindro; cuando la cosechadora no se localizaba precisamente en un grupo se disponía si tenía transmisión hidrostática y además se contemplaba el diámetro del cilindro y ángulo de envoltura del cóncavo.

Para detallar el tema de las categorizaciones de las cosechadoras y manejar el mismo código e idioma técnico internacional, el INTA plantea la siguiente categorización de las cosechadoras del mercado, que no disponen de otra cosa más que la potencia del motor y como la categorización es americana, no habla en caballos vapor (CV), sino en HP (1 HP = 1,014 CV = 0,746 KW).

Es relativo detallar que la potencia del motor tomada para la categorización es la potencia máxima constante del motor detallado por el productor y no la potencia puntual (sobre potencia electrónica), que muchos motores hoy en día atribuyen para alcanzar sobrecargas particulares como la descarga de granos.

Los modelos más comercializados son los que se ubican en la Clase 7, rango que viene consolidándose desde hace 3 años como la de mayor comercialización de cosechadoras y en conjunto a la Clase 6 representan el 70% del mercado. Se hace hincapié en la tendencia hacia máquinas de mayor potencia y mayor capacidad operativa dado que se puede observar un desarrollo muy fundamental en los últimos años, donde las Clases 8, 9 y 10 toman un nicho de mercado que hoy en día no alcanza el 20% y que se encuentra en constante aumento.

Para comprender las tendencias que tiene el mercado es fundamental detallar que en el año 2005, las cosechadoras Clases 4 y 5 eran las de mayor comercialización -hoy en día con una asistencia decreciente-, a su vez que las de Clase 8 y 9 no se percibían. Las últimas exhibiciones a nivel mundial son de máquinas que sobrepasan considerablemente los 500 CV de potencia, lo que representa la tendencia hacia maxi-cosechadoras Clase 10.

Un punto fundamental en este mercado en cuanto al tamaño de las cosechadoras es que venimos de tres años complejos por el clima (2015, 2016 y 2017), caracterizados por déficit de piso que complicó la logística y el acceso a los lotes, añadiendo las elevadas frecuencias de precipitaciones en los meses de Abril y Mayo (cosecha de soja) cayó la ventana óptima de trilla, accediendo en algunos momentos a lotes muy susceptibles al desgrane. Esta situación ocasiono que algunos productores vuelvan a la compra de cosechadoras más pequeñas. Sin embargo actualmente es un porcentaje bajo, en el año 2018 las máquinas Clase 5, de entre 215 y 277 HP, axiales o híbridas, livianas y con un paquete tecnológico estándar van a aumentar de forma notable su asistencia en el mercado en relación a lo que se viene demostrando en los últimos años.

Según los sistemas de trilla y separación, el mercado de cosechadoras en Argentina lidera totalmente los sistemas axiales, integrados por sistemas mixtos con trilla tradicional y separación axial (nicho importante), entre los cuales integran el 85% de las comercializaciones. 

Se resalta la existencia en los últimos años de diversos modelos Clase 5, convencionalmente con sistema de trilla tradicionales y sacapajas, que han sufrido un restyling y actualización, y que actualmente se brindan con trilla radial pero con sistema de separación axial integrado por dos rotores longitudinales y que examinan lograr como primordial cliente a productores con un valor que ronda los U$S 300.000. El desarrollo del mercado de cosechadoras en Argentina dispone correlación directa con el desarrollo de la renta del sector y con el incremento de la producción de grano que pasó de 38 M/t en el año 1990, a 60 M/t en el 1999, en el 2010 con 95 M/t y en el 2017 la producción fue de 125 M/t.

Mercado argentino de cabezales maiceros

El mercado nacional de cabezales maiceros ha sufrido ciertas transformaciones en los últimos años a causa de algunas modificaciones como la simplificación y el incremento del área sembrada de maíz, sumadas a los requisitos frecuentes del mercado de la maquinaria.

Nueve entidades nacionales e internacionales compiten en el segmento de cabezales maiceros con una oferta disponible de 15 modelos que mientras tanto informan unas 450 configuraciones distintas, teniendo en cuenta para cada caso los diferentes anchos de labor y de alejamiento entre hileras. Los modelos de producción nacional reúnen 87% de la oferta local.

La totalidad de las maquinas disponibles abarcan versiones a 52,5 cm de distancia entre surcos, cubriendo un rango de 5 a 28 surcos de ancho de trabajo. Las alternativas más difundidas en esta modalidad son los maiceros de 14 y 16 surcos a 52,5 cm.

Asimismo, las modificaciones a 70 cm entre hilera añaden 14 modelos distintos con fuerte asistencia de las configuraciones en 10 y 12 surcos. A estas se suman los modelos configurables a 45, 50, 60, 80, 90, 150 y 230 cm entre hileras, entre otras alternativas. Cabe establecer que en la mayoría de las situaciones el distanciamiento entre hileras es cambiante, por lo que con un mismo maicero se pueden originar múltiples configuraciones de trabajo.

Continuando con la tendencia en cosechadoras de nueva generación de mayor potencia y mayor capacidad de labor, en el fragmento de cabezales maiceros se origina un aumento en el requerimiento de máquinas de mayor ancho de labor. 

Desarrollo del mercado de cabezales maiceros

El mercado de cabezales maiceros fue el sector que mayor desarrollo interanual alcanzo en el año 2017, con un aumento en las comercializaciones del 123%. Esta situación se efectuó a causa del fuerte atraso tecnológico que demostraba el sector por las disminución de comercialización ocasionadas en los años 2014, 2015 y 2016, junto a un aumento progresivo del área sembrada con maíz desde el año 2015 y por un incremento en la comercialización de cosechadoras que solicitan cabezales maiceros de nueva generación y de mayor ancho de labor. 

El 87% de la comercialización de cabezales que se elaboran en Argentina son de distanciamiento a 52,5 cm, disponiendo del resto con distancia a 70 cm y algunas pocas unidades a 42 cm. Con respecto a la cantidad de hileras, los cabezales de 14 surcos representan el 32,3%, resaltándose los cabezales con 16 hileras, los que representan el 25% del mercado incrementando año tras año su asistencia en el mercado. Otros modelos que se resaltan son cabezales de 13 hileras (14 %) y de 10 hileras (7%).

En los últimos años el ancho de trabajo promedio comercializado en nuestro mercado se incrementó de 9,5 a 16 hileras a 52,5 cm. Por esta situación es que la cifra de cabezales es un dato referente y sería más comparativo tomar como referencia la cifra de hileras comercializadas/ancho del cabezal, y la inversión en dólares, ya que creció considerablemente el monto dolarizado de los cabezales por unidad.

Avances y tendencias en cabezales maiceros

Existen en Argentina productores de cabezales maiceros de 26 hileras a 52,5, es decir un ancho de 13,65 m considerado el cabezal más ancho a nivel mundial. Ese cabezal ubicado en una maxi cosechadora alemana cosechó en el periodo 2009/2010, 126 t/h en un maíz de rindes de 15,4 t/ha a una velocidad de 6,0 km/h, con una capacidad instantánea de 8,2 ha/h marcando un récord de cosecha de maíz, que 8 años después no se ha alcanzado.

Las primordiales tendencias en el mercado de cabezales maiceros son las siguientes:

•    Puntones y capos de perfil bajo y agudo, de posible regulación, con sistema de plegado accesible y de rápida remoción. Elementos de construcción liviano, principalmente de plástico, chapa de acero o acero inoxidable con diseño reforzado, capaz de penetrar debajo de plantas caídas, levantarlas y entregarlas individualmente erectas a los rolos de tracción.

•    Bastidor con un diseño de ángulo de labor que otorgará a los baldes de la cadena rozar el suelo en su punto más bajo.

•    Cadenas recolectoras con gran extensión de acceso de plantas y cucharas concéntricas de posible regulación, tanto en la velocidad como en la tensión.

•    Rolos espigadores o de tracción de perfil cuadrado, pentagonal o hexagonal de diseño tronco-cónico, con chapas plegadas de posible recambio. Otra alternativa son los rolos de bordes cortantes que efectúan un quebrado del tallo sin alcanzar a cortarlo volviéndolo más frágil. Estos últimos son propicios en la recolección de maíces con elevada humedad (como se hace en Estados Unidos), a su vez que en recolección de maíces secos (como se efectúa en la Argentina) ocasionan cortes de tallos. La adquisición futura de rolos cónicos mejorará el bajado de la planta y otorgará una mayor velocidad de cosecha sin acceso de plantas a la cosechadora.

•    Placas espigadoras con diseño que eviten el desgaste y el corte de plantas. Asimismo, deben tener una posible regulación, con accionamiento hidráulico o eléctrico desde la cabina del operario), con un indicador de referencia que se localiza en un lugar visible para el conductor.

•    Placas gramilleras de fácil regulación y consistentes al desgaste.

•    Válvulas de retención de espigas de goma, de buen diseño y fácil recambio.

•    Sinfín con gran altura de alas para espigas de gran tamaño, paso amplio y bajo régimen de giro. Álabes entrecruzados en su parte central para una mejor alimentación de cilindro trillador. Palas entregadoras centrales con diseño tangencial para evitar el voleo de espigas. Zafes del sinfín de alta sensibilidad y duración. Bancadas de giro del sinfín en la parte media de los cabezales de más de 13 hileras.

•    Pantalla de alambre reforzada ubicada sobre el embocador para evitar el voleo de espigas por parte del sinfín.

•    Puntones laterales de diseño agudo, de perfil suave y alto, con su parte superior ancha para guiar a las plantas sin ocasionar el desprendimiento de espigas.

•    Cajas de mandos elaboradas con material liviano y compuestas con zafes individuales por hilera, con alta sensibilidad y duración.

•    Facilidad de adaptabilidad de la velocidad de giro del cabezal para distintos estados del cultivo y cosechadoras. Algunas cosechadoras ya brindad como maquina estándar la regulación de la velocidad del cabezal coordinado automáticamente con la de avance de la máquina.

•    Fácil colocación de kit barreplantas para cosechar maíces caídos.

•    Tendencia: siembra de maíz a menor distancia 35 - 40 - 42 cm entre hileras, nicho de mercado por ahora exige cabezal especial que algunas fábricas lo proveen; o bien el cabezal Mainero MD100 que cosecha a cualquier distancia entre hileras y en cualquier sentido, por ahora único en el mundo. Estos cabezales pueden cosechar con buenos resultados maíces volcados con 90° de cruce, aunque los cabezales tradicionales con pateadores también lo pueden hacer.

•    Tendencias 2020: cabezales maiceros con tren cinemático de cadena, rolos y sinfín con accionamiento totalmente eléctrico inteligente. Nuevas innovaciones para cosechar con anchos de hileras diferentes. Allí la gran pregunta es: ¿de dónde se sacará la energía eléctrica para mover un cabezal maicero? Y la respuesta es: un generador de electricidad accionado por un motor endotérmico que tendrán las nuevas cosechadoras al 2020, al menos a nivel de prototipo.

Etiquetas: Créditos, Maquinaria Agrícola, INTA, Innovación, Manfredi, Sequías, Cultivos

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